No toda información aparecida en formato periodístico ni todo suceso que se difunde en las redes sociales es real. Si bien la intoxicación, las mentiras, los tópicos, los rumores, los prejuicios y la manipulación han existido siempre, ahora, con las nuevas herramientas de comunicación social y de masas, su difusión se ha convertido mucho más fácil, más habitual y por extensión, mucho más difícil de neutralizar.

El Consejo de Europa realizó el informe «Trastorno de la información: hacia un marco interdisciplinario para la investigación y la formulación de políticas» (2017) donde definía la desinformación como la información falsa creada deliberadamente para dañar a una persona, un grupo social, una organización o un país. No son pocas las (des) informaciones que venimos detectando desde hace años en torno al fenómeno migratorio, de las personas migrantes, de las organizaciones que trabajan en este ámbito, y de cualquier colectivo vulnerable. Últimamente, en un contexto donde la xenofobia y el racismo vuelven a infectar los debates políticos y las agendas mediáticas, las desinformaciones han convertido en una poderosa herramienta de estigmatización y criminalización que se extienden sin control y peligrosamente por todas las redes sociales.

Algunas (des) informaciones se presentan en formato periodístico, provenientes de webs que tienen apariencia de medio de comunicación convencional, pero que no son más que fábricas de rumores y noticias falsas orientadas a crear opiniones desfavorables hacia determinados colectivos. Las organizaciones xenófobas y sus ideólogos saben muy bien cómo hacerlo y dedican grandes esfuerzos a promocionar estos webs y difundir sus mensajes, cuando no son directamente estas las que las han creado. Estas noticias, mayoritariamente de sucesos, destacan siempre la nacionalidad, la etnia o el origen de los sujetos protagonistas, y las acompañan con imágenes denigrantes y a menudo falsas, pertenecientes a otras noticias sin ninguna relación con el hecho que se explica. Otras veces incluso los hechos que relatan no son ni siquiera ciertos. Sólo hay que producir un titular espectacular, sensacionalista e indignante para remover los instintos y los sentimientos más primarios del público, que difunde la noticia a sus redes y comienza así a esparcirse sin ningún tipo de control.

Aunque existen diversas herramientas para detectar la veracidad de estas informaciones, y muy a menudo son desmentidas, el daño ya está hecho y la verdad ya no importa. Muchas veces ni siquiera la reciben quienes han difundido la mentira. Incluso habiendo recibido el desmentido, ni el medio ni quienes lo han compartido rectifican. Ante esta avalancha desinformativa han aparecido varias iniciativas para desmentir todas y cada una de las (des) informaciones que circulan en las redes, conscientes de la necesidad de neutralizar los prejuicios y reivindicar una comunicación y una información rigurosa y responsable. No olvidemos que la intención de la desinformación referida en este caso a las personas refugiadas y migrantes no es otra que fomentar los estereotipos, promover el racismo y dañar la convivencia.

Tratamiento informativo en los medios escritos valencianos de las entradas de personas migrantes

La periodista Teresa Díaz analiza e interpreta en este informe el tratamiento mediático de la llegada de los barcos de la operación Aquarius al puerto de Valencia, las llegadas de personas migrantes y refugiadas por costas andaluzas y valencianas, y las entradas de personas a través de las vallas de Ceuta y Melilla durante el verano de 2018.

A continuación os presentamos algunas de las conclusiones que hemos extraído del análisis reflejadas en el informe. Para más información recomendamos descargar y consultar el informe completo.

Todo por las personas migrantes pero sin las personas migrantes

Las personas migrantes son protagonistas del 60% de los titulares y de las imágenes pero, por contra, solo se les da voz directamente como fuente en el 8% de los casos y todos ellos guardan relación con el Aquarius.

 

El Aquarius como suceso humanizador de la información sobre la inmigración

El tratamiento sobre el Aquarius ha permitido, en parte, una humanización del fenómeno migratorio, y se ha acercado a historias personales que tienen su reflejo en las fotografías publicadas.

 

La mujer: ni está ni se la espera

Las mujeres migrantes solo aparecen citadas expresamente o dentro del término persona/s en el 10% de los titulares. Solo en un caso una mujer inmigrante es el sujeto del titular de la información pero no aparece su nombre (real ni ficticio).

 

Compromiso profesional ante el racismo y la xenofobia

Ser conscientes de los prejuicios racistas que todas las personas tenemos y que podemos trasladar inconscientemente a nuestros textos es el primer paso para dejar de reproducir estereotipos sobre las personas migrantes.

 

Las personas no somos mercancías

Los discursos utilitaristas se cuelan en informaciones aparentemente asépticas que pueden parecer, a simple vista, una manera de vencer recelos pero su trasfondo es peligroso, ya que convierten a la persona migrante en un recurso útil.

 

¿Qué fue antes: la prensa o la clase política?

Se pone en evidencia la subordinación de los medios al mundo de la política, más allá de una mera rutina productiva, cuando, si miramos las fuentes, casi el 55% de las analizadas son de tipo institucional.

 

La sobreexposición informativa al Aquarius aumentó la preocupación por la inmigración

La acumulación de informaciones en el mes de junio provocaron una impresión distorsionada de la realidad que tuvo su reflejo en los datos del CIS y que corre de móvil a móvil.